Publicado el marzo 15, 2024

La elección entre suelo radiante por agua y eléctrico en una reforma no es una cuestión de coste inicial, sino de ingeniería a largo plazo: el sistema por agua con aerotermia es la solución más eficiente, pero solo si se planifican rigurosamente sus implicaciones técnicas.

  • La eficiencia real de un sistema de baja temperatura como la aerotermia depende críticamente del emisor final; el suelo radiante es el ideal, mientras que los radiadores antiguos son un lastre.
  • La elección del pavimento no es solo estética: su resistencia térmica puede anular los beneficios del sistema, siendo la cerámica y la piedra las opciones superiores.
  • Los «problemas» del suelo radiante, como la lentitud o la condensación, son en realidad características físicas (inercia térmica, punto de rocío) que se gestionan con una correcta programación y tecnología.

Recomendación: Priorice el sistema por agua si la altura del techo y el presupuesto para el pavimento lo permiten; es una inversión en eficiencia y confort duraderos. El eléctrico queda relegado a soluciones puntuales donde la instalación por agua es inviable.

Al abordar una reforma integral, una de las decisiones que más impacta en el confort y la eficiencia energética futura es la elección del sistema de climatización. El suelo radiante, por su capacidad de distribuir el calor de forma invisible y homogénea, se presenta como una opción predilecta. Sin embargo, la disyuntiva fundamental —circuito de agua o hilo eléctrico— a menudo se simplifica en exceso, centrándose únicamente en el coste de instalación frente al coste de operación.

Desde una perspectiva de ingeniería de climatización, este enfoque es incompleto. La verdadera pregunta no es solo cuál es más barato, sino cuál se integra mejor en un sistema global, especialmente si se contempla una fuente de alta eficiencia como la aerotermia. Un sistema de suelo radiante no es un electrodoméstico; es un componente estructural y térmico de la vivienda. Su rendimiento depende de factores como la inercia térmica, la conductividad del pavimento, el mantenimiento a largo plazo y las limitaciones físicas de la propia reforma.

Este análisis profundiza en los aspectos técnicos que un reformista debe dominar antes de decidir. Dejaremos de lado los argumentos superficiales para centrarnos en el comportamiento real del sistema una vez instalado. Analizaremos por qué un sistema «lento» puede ser más eficiente, cómo evitar problemas de condensación en modo refrescante y qué implicaciones ocultas tiene el recrecido del suelo. El objetivo es proporcionar una base sólida para una decisión informada, garantizando que la inversión no solo aporte confort, sino también una eficiencia energética sostenible en el tiempo.

Para aquellos que prefieren un formato visual, el siguiente vídeo ofrece una excelente introducción a los conceptos fundamentales y el funcionamiento del suelo radiante, complementando la información técnica que detallaremos a continuación.

Para navegar por los aspectos cruciales que definen la viabilidad y el rendimiento de cada sistema en el contexto de una reforma, hemos estructurado este análisis en varios puntos clave. A continuación, el sumario de los temas que abordaremos en profundidad.

¿Por qué el suelo radiante tarda tanto en calentar la casa y cómo programarlo para no pasar frío?

Una de las críticas más comunes al suelo radiante por agua es su elevada inercia térmica. No es un sistema de respuesta rápida; necesita calentar una gran masa de mortero antes de empezar a ceder calor a la estancia. Este proceso puede tardar horas o, en el primer arranque de la temporada, incluso días. De hecho, según explican los fabricantes especializados, un sistema puede necesitar entre 1 y 2 días para alcanzar su temperatura de régimen partiendo de frío.

Sin embargo, esta «lentitud» es precisamente su mayor virtud en términos de eficiencia y confort. Una vez caliente, la losa de hormigón actúa como un enorme acumulador de calor, liberándolo de forma estable y constante con un consumo energético muy bajo. La clave no es encender y apagar el sistema, sino gestionarlo. Como señalan los expertos de Warmup España, «el suelo radiante mantiene una temperatura constante durante toda la época invernal. Aunque pueda parecer un derroche de energía, este sistema modula para mantener una temperatura constante y es más eficiente que otros sistemas».

El secreto está en la programación inteligente y la anticipación. En lugar de pensar en encender la calefacción al llegar a casa, se debe programar para mantener una temperatura base constante (ej. 19-20°C) durante todo el invierno, aprovechando las horas de tarifa eléctrica valle para los picos de acumulación. Apagarlo por completo en ausencias cortas es un error, ya que el coste energético de volver a calentar toda la masa será mucho mayor que el de mantenerla.

Plan de acción: Optimizar la programación de su suelo radiante

  1. Anticipación inicial: Programe el primer encendido de la temporada al menos 48 horas antes de necesitar el confort térmico.
  2. Acumulación inteligente: Configure el termostato para que los ciclos de calentamiento más intensos coincidan con las horas valle de su tarifa eléctrica (generalmente de 0:00 a 8:00 en España).
  3. Temperatura de crucero: Establezca y mantenga una temperatura constante de confort (19-20°C) durante toda la temporada de frío, en lugar de realizar grandes saltos térmicos.
  4. Gestión de ausencias: Para ausencias cortas (fin de semana), no apague el sistema. Reduzca la temperatura de consigna en 2-3°C para mantener la inercia.
  5. Tecnología de apoyo: Utilice termostatos programables con funciones avanzadas, como la geolocalización, que encienden el sistema automáticamente cuando detectan que se está acercando a casa.

Madera o cerámica: ¿qué suelo transmite mejor el calor y cuál actúa de aislante no deseado?

La elección del pavimento no es una decisión puramente estética cuando se instala suelo radiante; es una decisión de ingeniería térmica. El material que cubre las tuberías actúa como el emisor final de calor, y su capacidad para transmitir esa energía es crucial. La propiedad física que define este comportamiento es la conductividad térmica, y la inversa, la resistencia térmica. Un material con alta conductividad (y baja resistencia) transferirá el calor de forma rápida y eficiente. Un material con baja conductividad actuará como un aislante, obligando al sistema a trabajar a mayor temperatura y durante más tiempo, reduciendo drásticamente la eficiencia.

Comparación visual de la transmisión de calor entre suelo cerámico y madera sobre sistema radiante

Como se puede observar en la comparativa visual, los materiales pétreos y cerámicos son, por naturaleza, excelentes conductores. El calor fluye a través de ellos con facilidad, calentando la superficie rápidamente. Por el contrario, la madera, y especialmente la moqueta, contienen aire en su estructura, lo que los convierte en buenos aislantes térmicos. Esto no significa que la madera esté prohibida, pero sí que su elección debe ser cuidadosa, optando por tipos y espesores específicos.

Para cuantificar esta diferencia, es útil consultar datos técnicos. La siguiente tabla muestra la conductividad de varios materiales comunes en España, dejando claro por qué la cerámica es la opción predilecta.

Comparativa de Conductividad Térmica de Pavimentos
Material Conductividad (W/mK) Idoneidad
Mármol 2,20 Excelente
Cerámica/Gres 1,04 Muy buena
Microcemento 1,20 Muy buena
Parquet roble 0,16 Aceptable (máx. 22mm)
Tarima cumarú 0,26 Buena
PVC (2mm) 0,12 Aceptable por espesor
Moqueta 0,04 No recomendada

Suelo refrescante: ¿es verdad que condensa humedad y resbala o es un mito?

La capacidad del suelo radiante por agua para funcionar en modo «refrescante» durante el verano es una de sus ventajas más atractivas, especialmente en el clima español. Sin embargo, persiste el mito de que este sistema genera condensación, humedeciendo el suelo y creando superficies resbaladizas y peligrosas. Desde el punto de vista de la física, el riesgo es real, pero en la práctica, es un problema de ingeniería completamente resuelto.

La condensación ocurre cuando una superficie fría entra en contacto con aire húmedo y su temperatura es inferior al punto de rocío. El sistema de suelo refrescante funciona haciendo circular agua fría (no helada) por las tuberías, a una temperatura que suele estar entre 16°C y 20°C. La clave para evitar la condensación es asegurarse de que la temperatura de la superficie del suelo nunca baje del punto de rocío del aire de la estancia.

Las instalaciones profesionales modernas abordan este desafío de forma rigurosa, tal y como exige el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) en España.

Estudio de caso: Control de condensación en instalaciones modernas en España

Las instalaciones profesionales de suelo refrescante en España, especialmente en zonas de alta humedad como las costas del Mediterráneo y el Cantábrico, incorporan obligatoriamente sistemas de control avanzados. Se instalan sondas de humedad relativa y de punto de rocío en cada estancia. Estas sondas se comunican con la centralita del sistema, que modula la temperatura de impulsión del agua de forma automática. Si la humedad ambiente aumenta y el punto de rocío se acerca peligrosamente a la temperatura del suelo, el sistema eleva ligeramente la temperatura del agua para mantenerse siempre en una zona segura, evitando así cualquier riesgo de condensación. En climas extremadamente húmedos, se recomienda complementar el sistema con deshumidificadores para un control total del confort.

Por lo tanto, la idea de un suelo permanentemente mojado es un mito que pertenece a instalaciones antiguas o mal ejecutadas. Con la tecnología actual, el suelo refrescante es un sistema seguro, confortable y altamente eficiente para la climatización estival.

¿Tienes suficiente altura de techo para recrecer el suelo los 8-10 cm necesarios?

Este es uno de los puntos más críticos y a menudo subestimados al plantear una instalación de suelo radiante por agua en una reforma. A diferencia del hilo eléctrico, que apenas añade unos milímetros, el sistema por agua requiere un recrecido significativo del suelo. Este espacio es necesario para alojar la placa aislante, las tuberías y la capa de mortero autonivelante que las cubrirá. Como señalan los arquitectos especializados de Hausum: «Se recomienda prever al menos unos 8-10 cm adicionales sobre el forjado. Si el espacio es limitado existen sistemas ‘secos’ con placas autorrepartidoras, pero pierden algo de eficiencia».

En una vivienda existente, ganar estos centímetros no es trivial. Una altura libre estándar en España ronda los 2,50 metros; perder 10 cm puede ser muy perceptible y, en algunos casos, incumplir la normativa de habitabilidad. Pero el problema va más allá de la sensación de espacio. Este recrecido genera una cascada de costes y trabajos ocultos que deben presupuestarse desde el inicio para evitar sorpresas desagradables. Modificar un suelo no es solo verter mortero; es adaptar toda la vivienda a una nueva cota cero.

Los principales costes indirectos que se deben considerar en una reforma en España son:

  • Puertas: Todas las puertas de paso y de entrada deberán ser rebajadas o, más comúnmente, sustituidas, con un coste que puede oscilar entre 150-300€ por unidad.
  • Rodapiés: Habrá que instalar nuevos rodapiés en toda la vivienda, lo que supone un coste de material y mano de obra de unos 15-25€ por metro lineal.
  • Armarios empotrados: Si los armarios llegan hasta el suelo, sus puertas y estructuras inferiores deberán ser modificadas, una tarea compleja que puede costar entre 200-500€ por armario.
  • Instalaciones: Tomas de corriente, tomas de TV o teléfono y, en la cocina, las tomas de agua y desagües del fregadero o lavavajillas, deberán ser elevadas, con un coste de 30-50€ por cada punto modificado.

Existen soluciones «low-profile» o de baja altura que reducen el recrecido a 2-5 cm, pero suelen ser más caras y, como se ha mencionado, térmicamente menos eficientes al tener menor masa de acumulación.

Lodos en las tuberías: ¿por qué el suelo calienta menos con los años y cómo limpiarlo?

Un sistema de suelo radiante por agua es un circuito cerrado y, como cualquier circuito hidráulico, está sujeto a un proceso de degradación interna con el paso del tiempo. Uno de los problemas más comunes, y que más afecta al rendimiento, es la formación de lodos y sedimentos. Estos depósitos son el resultado de la corrosión de los elementos metálicos del sistema (si los hay), la descomposición de aditivos en el agua y la proliferación de algas o bacterias si el circuito no está bien sellado.

Estos lodos se acumulan en las zonas de menor velocidad del circuito, como las curvas de las tuberías o el interior del colector. Su efecto es doblemente negativo: por un lado, obstruyen el paso del agua, reduciendo el caudal y, por tanto, la cantidad de calor que llega a esa zona; por otro lado, se adhieren a la pared interior de la tubería, actuando como una capa aislante que dificulta la transferencia de calor al mortero. El resultado es una pérdida de eficiencia progresiva: el sistema calienta menos, aparecen zonas frías y la caldera o bomba de calor tiene que trabajar más para alcanzar la temperatura deseada.

La prevención es la mejor solución. Instalar un filtro de lodos magnético en el retorno del colector es una medida económica y muy eficaz. Este dispositivo captura las partículas metálicas en suspensión antes de que vuelvan a la caldera o se asienten en el circuito. Además, es crucial utilizar agua tratada con inhibidores de corrosión y biocidas al llenar el sistema.

Detalle de un filtro de lodos magnético instalado en el colector de suelo radiante

Si el problema ya existe, la solución pasa por una limpieza química profesional. Este proceso consiste en introducir productos específicos en el circuito que disuelven los lodos, para luego realizar un vaciado y enjuague a presión. Es una operación delicada que debe ser realizada por especialistas y cuyo coste no es menor: según datos del portal de reformas Habitissimo, la limpieza de un circuito para una vivienda de 100m² en España puede costar entre 700€ y 1.500€.

¿Es seguro poner madera maciza sobre calefacción radiante o se deformará?

La combinación de madera maciza y suelo radiante es uno de los temas que genera más debate y preocupación. La madera es un material higroscópico, es decir, absorbe y cede humedad en función del ambiente, lo que provoca que se expanda y contraiga. El calor constante del suelo radiante acelera este proceso y puede causar deformaciones, grietas o juntas abiertas si no se toman las precauciones adecuadas. Sin embargo, es técnicamente posible, siempre que se sigan unas reglas de ingeniería muy estrictas.

La clave está en elegir la madera correcta e instalarla de la forma adecuada. No todas las maderas macizas son aptas. Las más estables son aquellas con alta densidad y bajo coeficiente de contracción. Es fundamental que la madera esté muy seca antes de la instalación, con un contenido de humedad controlado del 8-10%, y que su espesor no supere los 18-22 mm para no crear una barrera aislante excesiva.

Protocolo técnico para madera maciza en España

Para garantizar una instalación duradera sobre suelo radiante, los instaladores de parqué en España siguen un protocolo riguroso. Se priorizan maderas tropicales estables como el cumarú (con una conductividad aceptable de 0,26 W/mK) o la jatoba, así como el roble de alta densidad. La instalación debe ser siempre pegada directamente sobre el mortero autonivelante, utilizando adhesivos específicos de alta gama (bicomponentes de poliuretano o epoxi) que soportan la dilatación. Finalmente, es imperativo seguir el protocolo de puesta en marcha del suelo radiante, que implica un calentamiento gradual del sistema durante 7-10 días antes de la entrega final de la vivienda para aclimatar la madera de forma controlada.

A pesar de que la instalación es viable, muchos profesionales del sector en España muestran cautela y a menudo recomiendan alternativas más seguras y estables, como la tarima multicapa o de ingeniería.

Un arquitecto español comparte que aunque es posible instalar madera maciza, la tarima multicapa de ingeniería es una opción mucho más segura y recomendada por los principales instaladores de parqué en España para esta aplicación, especialmente en zonas con cambios de humedad estacionales.

– Arquitecto, Foro SoloArquitectura

¿Es la cerámica el mejor conductor para la calefacción por suelo radiante?

Desde un punto de vista puramente físico, la respuesta es un rotundo sí. Como hemos visto, los materiales con alta conductividad térmica y baja resistencia son los socios ideales para un sistema de suelo radiante. La cerámica, el gres porcelánico y la piedra natural se sitúan en la cima de esta categoría. Su estructura densa y sin aire permite que el calor de las tuberías se transfiera a la superficie de forma rápida, homogénea y con mínimas pérdidas.

Esta superioridad técnica es reconocida unánimemente por los fabricantes y especialistas del sector. Como afirma la firma especializada Bekotec España en su guía técnica: «Las baldosas cerámicas y de piedra natural son, debido a su conductividad térmica, la primera opción como recubrimiento para calefacciones por suelo radiante. Se calientan de forma rápida y homogénea y tienen una resistencia térmica baja». Esta eficiencia no solo se traduce en un mayor confort, sino también en un menor consumo energético, ya que el sistema puede trabajar con una temperatura de impulsión de agua más baja.

Además de su rendimiento térmico, la cerámica ofrece ventajas adicionales en el contexto español, especialmente cuando se utiliza el sistema en modo refrescante durante el verano. Su superficie fría al tacto contribuye a una mayor sensación de frescor. Los avances en la industria cerámica española han ampliado aún más sus posibilidades.

Innovación: El porcelánico de gran formato en el mercado español

Fabricantes españoles líderes como Porcelanosa o Saloni han desarrollado colecciones de gres porcelánico de gran formato (piezas de 120×120 cm o incluso mayores) optimizadas para su uso con suelo radiante. Estas piezas de gran tamaño minimizan el número de juntas, que son puntos de menor conductividad. El resultado es una superficie de transmisión térmica casi continua, que mejora la eficiencia y crea una estética de «suelo infinito» muy valorada en el diseño de interiores contemporáneo. La combinación de este tipo de porcelánico con un sistema de suelo radiante-refrescante es considerada la solución de climatización integral perfecta para gran parte del clima de España.

En definitiva, si la prioridad absoluta es el máximo rendimiento y eficiencia del sistema de suelo radiante, el pavimento cerámico o pétreo es, sin lugar a dudas, la elección de ingeniería más sólida.

A recordar

  • El suelo radiante por agua no es un sistema de «encender y apagar»; su alta inercia térmica exige una programación constante y anticipada para ser eficiente.
  • El rendimiento del sistema depende críticamente de la conductividad térmica del pavimento. La cerámica es ideal, la madera requiere especificaciones técnicas muy estrictas.
  • La eficiencia de la aerotermia se maximiza con emisores de baja temperatura. Combinarla con radiadores antiguos es un desperdicio de su potencial (COP bajo).

Aerotermia con radiadores antiguos de aluminio: ¿es eficiente o gastarás más luz?

La aerotermia es una tecnología brillante, capaz de extraer energía del aire exterior para climatizar una vivienda con una eficiencia muy alta. Su rendimiento se mide por el COP (Coefficient of Performance): un COP de 4 significa que por cada 1 kW de electricidad consumido, genera 4 kW de calor. Sin embargo, este COP no es un valor fijo; depende crucialmente de la temperatura a la que el sistema tiene que impulsar el agua. A menor temperatura de impulsión, mayor es el COP y la eficiencia.

Aquí es donde entra en juego el emisor final (radiadores o suelo radiante). Los radiadores tradicionales, ya sean de hierro fundido o aluminio, fueron diseñados para trabajar con calderas de gasoil o gas, que calientan el agua a altas temperaturas (70-80°C). Forzar a un sistema de aerotermia a trabajar en ese rango de temperaturas desploma su eficiencia, haciendo que su COP baje a valores de 2 o 2.5. En la práctica, esto significa que la aerotermia pierde gran parte de su ventaja y se comporta casi como un radiador eléctrico en términos de consumo.

Por el contrario, el suelo radiante es un sistema de baja temperatura por definición. Debido a su enorme superficie de emisión, solo necesita que el agua circule a unos 35-45°C para calentar eficazmente una estancia. En este rango, la aerotermia trabaja en su punto óptimo, alcanzando COP de 4, 5 o incluso superiores. Como resume Oscar, especialista de Selectra, «un sistema de aerotermia con radiadores convencionales es menos eficiente, ya que necesita trabajar más para que el agua esté a 70°C, mientras que el suelo radiante funciona con agua a 40°C».

La siguiente tabla, basada en datos técnicos del sector, ilustra de forma clara cómo el emisor final determina la eficiencia real del sistema de aerotermia.

Eficiencia de la Aerotermia según el Sistema Emisor
Sistema emisor Temp. trabajo COP aerotermia Eficiencia
Radiadores antiguos 70-80°C 2.0-2.5 Baja
Radiadores baja temp. 45-55°C 3.0-3.5 Media
Suelo radiante 35-45°C 4.0-5.0 Máxima
Fan coils 45°C 3.5-4.0 Alta

La sinergia entre la fuente de energía y el emisor es la clave de un sistema eficiente. Para consolidar esta idea, es vital comprender cómo la temperatura de trabajo afecta al rendimiento de la aerotermia.

Por tanto, la decisión de instalar suelo radiante por agua en una reforma, especialmente si se combina con aerotermia, trasciende el simple confort. Es una decisión de inversión en un sistema de climatización integral, coherente y de máxima eficiencia energética que aportará valor y ahorro a la vivienda durante décadas.

Escrito por Carlos Ferrando, Ingeniero Industrial experto en instalaciones térmicas y energías renovables, con 20 años de experiencia en climatización, fontanería y electricidad residencial. Auditor energético cualificado.